Photo source: Maria Gil

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En Abril de 2014 una fuerte explosión despertó a Yeraldín Moreno-Pérez, a las 5 a.m. en su apartamento en Caracas, Venezuela. Ella escuchó gritos en su ventana. A través del cristal, ella miró hacia abajo y vió a estudiantes universitarios siendo violentamente atacados por las fuerzas militares Venezolanas luego de que las protestas estudiantiles habían cerrado las calles. Mientras la brutal escena se presentaba ante sus ojos, el miedo y la impotencia corrieron por su venas.

“No me sentí libre”, ella dijo.

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Esa noche Moreno-Pérez le dijo a su esposo que tenían que salir de Venezuela. Seis meses después, en Octubre de 2014, ellos arribaron a Sídney, Australia, para comenzar una nueva vida – una vida segura.

Desde el 2014, más de 2,3 millones de Venezolanos han huido del país. Venezuela fue alguna vez fue conocida como uno de los países mas ricos de Suramérica gracias a sus masivas reservas de petróleo, sin embargo, desde la llegada del Presidente Nicolás Maduro, los problemas de Venezuela han continuado empeorando. Se estima que más del siete por ciento de la población venezolana ha huido en los últimos diez años. El Dr. Luis Angosto-Ferrández, un erudito e investigador sobre Latinoamérica de la Universidad de Sídney, dijo que la razón más común por qué los ciudadanos Latinoamericanos deciden irse de sus países de nacimiento es debido a las inestables situaciones políticas y económicas. Venezuela, en particular, ha visto una rápida depreciación del Bolívar – su moneda local – observando una hiperinflación de 536,2 por ciento en el 2017. En Mayo de 2020, un Dólar Australiano era equivalente a 133.349 Bolívares, y el salario mínimo promedio mensual devengado en Venezuela era de 400.000 Bolívares (3 AUD), pero el costo promedio de una hogaza de pan rebanado era más de 380.000 Bolívares. Como resultado, la situación económica en Venezuela es casi imposible de sobrevivir.

“La migración es la única opción para la estabilidad económica”, dijo Angosto-Ferrández.

Muchos ciudadanos Venezolanos también enfrentan el problema de vivir con constantes apagones eléctricos que duran un promedio de 12 horas, de poca o ninguna agua corriente por días o semanas, en adición a tener poca a ninguna seguridad alimenticia. Los apagones eléctricos y la escases de los servicios públicos no discriminan ciudad ni posición económica. Moreno-Pérez vivía en Caracas, la ciudad capital de Venezuela, con un alto cargo en Recursos Humanos que le permitía un estilo de vida por sobre el promedio.

“Si no tienes servicio de agua o electricidad, es normal que me queje. Pagamos por eso”, dijo ella.

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Los Venezolanos que viven en ciudades más pequeñas sufren de cortes y apagones más frecuentemente, y éstos pueden durar días. Los residentes de la ciudad de Maracaibo estuvieron tres días sin acceso a los servicios básicos, mientras que otras áreas del país estuvieron más de diez días sin ningún acceso. Una madre de dos niños con edades de cinco y dos años, Mariangel Cabrera, es una de los afortunados en Venezuela que aún tiene un ingreso que le permite vivir gracias a su negocio propio. A pesar de ello, Cabrera y su familia han estado dos días sin servicio de electricidad ni agua corriente en varias oportunidades.

“Cuando no hay luz, le pedimos [a los niños] que tengan paciencia con la esperanza de que llegue rápido”, dijo Cabrera. “Ellos escuchan y no se quejan demasiado, pero de vez en cuando ellos preguntan ‘¿Mami, ya llegó el agua?’”.

Mariangel Cabrera and her two kids during a blackout. Source: Photo provided.
Mariangel Cabrera and her two kids during a blackout. Source: Photo provided.

Durante un apagón en el 2019, su taller de reparación de automóviles fue robado, y perdieron casi todo. Cabrera desea irse de Venezuela para darle a su familia la oportunidad de una mejor vida. Sin embargo, cada vez que intentó hacer el papeleo para obtener una visa para ella y sus hijos, la embajada negó su aplicación, después de haberle quitado el tan duramente ganado equivalente a 600 AUD en Bolívares que ella había ahorrado para poder aplicar, y sin darle ninguna explicación de que estuvo mal con su aplicación. Ella es uno de los afortunados, ella tiene un negocio familiar con el que le va bien incluso cuando se le hace difícil encontrar repuestos para sus clientes, pero Cabrera se quiere ir. Ella tiene lugares a los que puede llegar y en los que encontrará ayuda, tales como Ciudad de Panamá, Miami y Sídney, pero el gobierno venezolano no la deja escapar hacia un mejor lugar para vivir. Por ahora todo lo que Cabrera y su familia pueden esperar es que, en el futuro, Venezuela mejore y se arreglen sus problemas de mala administración.

Cabrera y Moreno-Pérez también han enfrentado el miedo de casi perder a sus esposos. El esposo de Moreno-Pérez fue asaltado y robado varias veces mientras vivían en Caracas y fue casi secuestrado en otra ocasión.

Dejar Venezuela no es una elección sino la única opción para tener la oportunidad de un mejor futuro para muchos. Sin embargo, según Angosto-Ferrández, solo aquellos con recursos económicos para salir pueden hacer la movida, tales como individuos de perfiles sociales altos, los educados y la clase media. Pero incluso con esas opciones marcadas, no existe garantía de que un ciudadano venezolano pueda salir.

Population increase of Venezuelans in Australia.

Desde el 2010, Australia ha visto un incremento de un 70 por ciento de inmigrantes venezolanos haciendo de Australia su nuevo hogar. De acuerdo al censo australiano del 2016, había más de 5.400 individuos Venezolanos de nacimiento viviendo en Australia, un incremento de 360 por ciento con respecto a los 1.500 individuos que fueron documentados en el censo de 10 años atrás.

El trasfondo social de un individuo y su recursos es lo que determina si un inmigrante irá a un país vecino o si será capaz de viajar a algún lugar como Australia. Mientras mayor sea su estatus económico, es más probable que pueda pagar para emigrar por avión. Los inmigrantes venezolanos residiendo en Australia tienen un promedio de 35 años de edad y es más probable que provengan de entornos bien educados con grados universitarios.

Michael Maldonado, de 36 años de edad, decidió dejar Venezuela en el 2008 cuando supo que iba a tener un hijo. En ese momento sus opciones eran Chile, Canadá y Australia.

Michael Maldonado, 36, fled Venezuela in 2012.
Source: elCoco Mike

“El país no iba a mejorar”, él dijo. “Tenía miedo de los terremotos [en Chile]; necesitaba aprender Francés [para Canadá]. Necesitaba ir a un lugar dónde el segundo idioma que tengo me pueda ayudar, y allí fue cuando descubrí Australia.”

En el 2009 Maldonado se registró con una agencia de inmigración para obtener ayuda con la aplicación para una visa de residencia permanente australiana. Él arribó a Sídney con su hijo y su esposa en Octubre de 2012, sin ninguna ayuda real de la agencia de inmigración excepto una hoja de papel con los números de instituciones que podía contactar como Centrelink.

“Yo hice mi proceso de la visa con una agencia que me dijo que yo tenía el mejor perfil y que encontraría trabajo fácil. Pero cuando vine no fue el caso. Fue más difícil de lo que pensé, más difícil de lo que esperé“, él dijo. Al momento de la aplicación de Maldonado, él era un hombre joven con un titulo en ingeniería mecánica, que estaba en alta demanda en el mercado de trabajo de Australia.

En el 2016, el Departamento de Inmigración y Protección de Fronteras recibió mas de 3.000 aplicaciones similares de Venezolanos solicitando aprobación para mudarse a Australia con visa permanentes y temporales.

En el 2015, tres años después de llegar a Sídney, Maldonado se encontró a si mismo creando un canal de YouTube llamado: el CocoMike. Con más de 9.000 suscriptores al día de hoy, Maldonado crea videos en Español para aconsejarle a aquellos que están considerando mudarse a Australia qué deben esperar, y la realidad de cuán difícil la vida de inmigrante puede ser. Sus videos más populares son en donde habla acerca del proceso de aplicación de la visa para venir a Australia.

“Yo quería contar acerca de mi experiencia; hay muchos dolores de cabeza. Mucho de eso no es lo que esperaba”, él dijo.

No fue la idea de imagen perfecta que la agencia de inmigración le dió. Maldonado tuvo que descubrir cómo sobrevivir y vivir en Sídney por su propia cuenta, sin familia o amigos que estuvieran cerca para ayudarlo.

Left to Right: Yeraldin Moreno-Perez and her husband.
Source: photograph provided.

Mientras tanto, Moreno-Pérez fue uno de los afortunados inmigrantes que ya tenían familia en Sídney. Su hermano mayor le proporcionó toda la ayuda que necesitaba para vivir en Sídney. Después de aquella noche en Abril de 2014, Moreno-Pérez dejó su bien remunerado empleo en Recursos Humanos en Venezuela y se halló a si misma siendo nuevamente una estudiante en sus cincuentas. Ella recientemente obtuvo un diploma en administración de proyectos y comenzó nuevos estudios en Enero. Ella quiere cambiar el estatus de su visa de estudiante por una más permanente, así que está actualmente buscando oportunidades de empleo que le patrocinen su aplicación.

Para muchos inmigrantes, la parte mas dura de irse es tener que comenzar desde cero en algún lugar nuevo y sin conocer a nadie. El miedo de ser alguien y convertirse en un donnadie puede ser demasiado para soportar. Maldonado y Moreno-Pérez lucharon para encontrar trabajo en su primeros años en Sídney. Maldonado era un ingeniero mecánico en Venezuela, pero en Sídney es un vendedor y un YouTuber. Sin embargo, Maldonado está feliz de no seguir siendo ingeniero mecánico porque la comunicación y la creación de contenido era la pasión que no se le permitía perseguir cuando estaba en la universidad en Venezuela.

Aunque tener cerca de 6.000 Venezolanos residiendo en Australia no es un número significativo comparado con los inmigrantes de otros países, no hay duda que la comunidad Latinoamericana ha estado creciendo lentamente en Australia. Angosto-Ferrández no cree que los números de la inmigración disminuyan pronto para los Latinoamericanos. Tendremos que esperar por el Censo de Australia del 2021 para ver si el crecimiento de Venezolanos en Australia crecerá, si Venezuela continua deteriorándose y no protege a su gente.

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